Dolor: signos y tratamiento

Hemos hablado sobre los signos que pueden orientarnos que nuestro gato padece alguna una dolencia, pero además, al igual que nosotros, nuestras mascotas también sufren dolor.
Obviamente no nos lo dirán, así que conviene que estemos atentos a cualquier cambio que se haya producido en su comportamiento habitual. Por ejemplo, que preste menos o ninguna atención a su acicalamiento diario, pelaje pobre, uñas demasiado largas, que haya disminuido su actividad y apenas se mueva, que duerma constantemente, que se vuelva solitario o parezca que se esconde, que le moleste que se acerquen otros animales, que haya perdido el apetito, mayor agresividad, etc.
Nos fijaremos en su movimiento: «puede presentar cojera o intentos de cojera, sin necesidad de que sea esa pata la que duele. El gato está rígido y presenta posturas anormales, dependiendo de dónde le duela: si el dolor está en la cabeza o los oídos, el gato inclinará la cabeza hacia el lado donde le duele. El dolor de tórax y abdomen hará que el gato se agazape, encogido o encorvado. A veces, dependiendo de la ubicación del dolor en el tórax, estirará su cabeza, cuello y cuerpo. Si el dolor es abdominal o de espalda, puede acostarse del lado que le duele, o pararse con su espalda arqueada y caminar con las piernas rígidas», leemos en la página ecosofía.

Si nos referimos a nivel fisiológico, las variables que mejor nos revelan la existencia de dolor seria la presión arterial y las concentraciones de cortisol.

Tanto si es para un dolor agudo o crónico (cuando ese dolor perdura transcurrido más de dos semanas), el animal debe recibir un tratamiento analgésico cuya finalidad será la de que la señal que se emite desde los receptores dolorosos (nociceptor) desaparezca o disminuya.

    Dentro de los tratamientos analgésicos podemos distinguir fármacos de actuación diferente:
  • Inhibición de los impulsos nociceptivos aferentes en el cerebro y la médula espinal: sería la función que desempeñarían los opiáceos y ketamina.
  • Interrupción de los impulsos a nivel de la conducción neuronal: anestésicos locales.
  • Prevenir la sensibilidad dolorosa que acompaña la inflamación: la acción que llevan a cabo los antiinflamatorios.

Para tratar el dolor crónico, en función de la patología, quizá sean precisos también otros medicamentos como serían antivíricos, antidepresivos, antiepilépticos.

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