Golpe de calor

Cuando la temperatura ambiente es superior a 30 °C, empieza a elevarse la temperatura corporal del gato. Cuando la pérdida no es contrarrestada a través del sistema termorregulador, aparece la hipertermia.
Similar a los humanos, cuando la temperatura del entorno es superior a los 40°C y la humedad relativa es superior al 60 o 65% e, incluso, con temperaturas ambientales inferiores pero sostenida durante unos días, si no se toman medidas pueden aparecer efectos irreversibles, que causen la muerte del animal. Es lo que se conoce como golpe de calor.

Deberemos prestar especial atención ante temperaturas excesivas cuando se trate sobre todo de animales que sean jóvenes o muy viejos, que padezcan alguna insuficiencia cardíaca, respiratoria o estrés, que tenga el morro chato, obesos y pelaje de color oscuro... pueden ser más propensos a sufrir un golpe de calor. Tampoco serán aconsejables grandes combinadas durante el día, ejercicio excesivo, especialmente en horas de calor.
A través del sistema de termorregulación el gato pierde agua y sales que necesita reponer, ya que la misma deshidratación y pérdida excesiva de sales dificulta a la vez la regulación de la temperatura.

Los síntomas son múltiples: astenia (falta o decaimiento considerable de fuerza), temblores musculares, negativa a moverse, respiración muy rápida o costosa, cianosis (color azulado de la piel por falta de oxigenación de la sangre), aumento del ritmo cardíaco, alteración del color de las mucosas (como las encías), tambaleo, alteración en la salivación.
Las afectaciones pueden ser neurológicas, hepáticas, renales... el exceso de calor mata las enzimas que se encargan de los procesos metabólicos y los órganos empiezan a fallar.

Las medidas de prevención son bastante lógicas: no dejar encerrada nuestra mascota en espacios pequeños, cerrados, caluroso y sin ventilación. Debe tener algún lugar fresco o una sombra donde cobijarse, en casa, por ejemplo, cerraremos las persianas para evitar que entre el sol directo. Deben estar bien hidratados, así que tendrán al alcance agua limpia y fresca. No haga ejercicio en las horas más fuerte de sol.
Otros consejos que nos facilitan desde la fundación Altarriba:
–> Si vas de viaje con él y el coche no tiene aire acondicionado, llévate hielo, un par de toallas y agua. En las paradas, si ves que va acalorado, moja bien la toalla y deja que se tumbe encima o que al menos ponga las patas (para las almohadillas). Puedes también de vez en cuando frotarle las almohadillas con un cubito de hielo, y el puente de la nariz.
–>NO TRANSPORTAR ANIMALES EN LAS BODEGAS DE UN BARCO en verano. Es incontable el número de perros y gatos que han fallecido durante el trayecto... Las bodegas NO llevan refrigeración, al calor insoportable ambiental se une el desprendido por los motores, más el ruido ensordecedor. NO lo lleves ni en las jaulas especiales ni dejándolo dentro de tu coche.

Creemos que nuestra mascota sufre un golpe de calor, ¿qué hacer?
En ADVANCE nos dan algunas pautas:
—> Posible tratamiento:
El golpe de calor se tiene que tratar de inmediato. En cuanto el dueño tenga una mínima sospecha debe llevar a su gato al veterinario. Únicamente si la situación es tan grave que no se puede trasladar al animal hasta una clínica, habrá que intentar bajarle la temperatura corporal. Habría que llevarle a un lugar fresco y aplicar frío en zonas de la cabeza, cuello, tórax, ingles y axilas. Esta medida permitirá que se refresque la sangre que va hacia el cerebro, y de esta manera se evita un posible daño cerebral y de otros órganos como el hígado o los riñones. Asimismo, se consigue bajar la velocidad de la respiración. Otra opción es la de colocar al animal bajo un chorro de agua no muy fría, y humedecerle la boca sin obligarle a beber, ya que puede que sea incapaz. Si la respiración se normaliza, entonces hay que sacarlo de debajo del agua y mantener el control de su temperatura. También existe la opción de colocar un ventilador o acariciarle con cubitos de hielo por la nariz, axilas y ambos lados del cuello. Una vez el gato empieza a recuperarse, hemos de asegurarnos de secar bien todo su cuerpo para evitar que pase de un golpe de calor a una hipotermia -temperatura corporal más baja de lo normal-, que podría ser igualmente perjudicial para él.

—> No hacer nunca:
En estos casos, siempre es recomendable que el gato acabe en el veterinario para que el especialista le haga un reconocimiento y le administre la medicación adecuada para acabar de recuperarse por completo. Y además, hay que tener en cuenta varios consejos sobre lo que nunca debe hacerse. Una de ellas es que no se puede cubrir o envolver al gato con toallas, porque el calor aumentaría, y jamás hay que utilizar agua completamente helada porque conviene que la bajada de temperatura no sea demasiado brusca y pueda dañar todavía más la salud del animal.

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