La lejía y el gato 

La lejía y el gato

Para los que no somos veterinarios, la búsqueda de información a través de Internet nos facilita el conocimiento de nuestra mascota.
El problema está cuando encontramos datos que se contradicen entre sí.
Una de mis dudas sería ¿a los gatos les gusta el olor de la lejía o, por el contrario, la rechazan?
El porqué de esa pregunta tiene su cierta razón. Probablemente al igual que me ha sucedido a mí, vuestro gato haya dejado su "rastro" por alguna zona de la casa.

¿Cómo evitar que no vuelva a defecar u orinar en esa zona?

El uso de lejía se debía sobre todo por una razón de limpieza y desinfección, pero también porque en algún libro que había encontrado hablaba de cubrir superficie marcada con plástico con un trapo impregnado con una sustancia cuyo olor sea desagradable para el gato, haciéndose mención al limón, pimienta o lejía.

Por otro lado, en el libro EL ENCANTADOR DE GATOS, se habla del uso de productos que huela mal al gato como productos de limpieza biológicos, nunca con lejía o amoniaco ya que atraerá más su interés de marcaje...
Esta última versión coincidía más con experiencia, ya que el gato insistía en el mismo lugar. Esa misma experiencia se comparte por otras personas en distintos foros, en el que sus mininos sentían atracción por el olor a la lejía.
El gato interpreta el olor del cloro de la lejía como el del marcaje de otro gato.

Además, la lejía, el amoniaco y otros productos de limpieza deben quedar fuera del alcance de nuestro gato ya que son muy tóxicos que, incluso, mortales si son ingeridos.
Deberemos aclarar bien el suelo por donde hayamos aplicado estos productos ya que si rebozan su piel por encima o se les pega en sus pezuñas jabón o cualquiera de sus productos, al lamerse, terminan por ingerir una cierta cantidad.

En el libro URGENCIAS EN VETERINARIA: Procedimientos y Terapéutica, se nos dice que la lejía (hipoclorito sódico) que utilizamos habitualmente como desinfectante viene en forma de soluciones diluidas (3-6%) pero también en concentraciones de hasta el 50% para el tratamiento de piscinas o uso industrial.
El hipoclorito sódico puede producir, dependiendo de la concentración, una irritación grave por contacto y destrucción de tejidos.
Cuando ha existido un contacto con la lejía, el tratamiento se basará en la dilución mediante baños con grandes cantidades de agua templada o salina y lavados oculares.
Si se ha ingerido, la inducción del vómito y el lavado orogástrico están totalmente contraindicados debido al riesgo de causar una mayor irritación esofágica.
Para el tratamiento de la ingesta, dar al animal leche o gran cantidad de agua combinadas con protectores gástricos y antieméticos, con el fin de diluir el contenido gástrico.
La administración de bicarbonato sódico o de hidróxido de magnesio no está recomendada.

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