La regulación energética

Es imprescindible una alimentación equilibrada para que nuestro gato cubra todas sus necesidades y se encuentren sanos.
Todos los animales, incluyéndonos obviamente también los humanos, necesitamos seis tipos principales de nutrientes: agua, hidratos de carbono, proteínas, grasas, minerales y vitaminas.
Dentro de los nutrientes podemos distinguir los esenciales y no esenciales. Los primeros serán todos aquellos que no son sintetizados por el organismo y deben ser adquiridos a través de la dieta, sirva como ejemplo en el gato la taurina, de la que ya hemos hablado anteriormente. Los no esenciales, por contra, no serán imprescindibles ingerirlos en los alimentos ya que el cuerpo es capaz de sintetizarlo.
A través de nutrientes como hidratos de carbono, proteínas y grasas conseguimos además la energía para cubrir el gasto metabólico del cuerpo en actividades como la respiración, digestión... y las actividades físicas.

Los animales pueden regular su ingesta energética en función de sus necesidades calóricas diarias. Si se les permite acceder libremente a una dieta equilibrada y moderadamente para cable, la mayoría de perros y gatos consumirán alimento suficiente para cubrir sus necesidades energéticas diarias, sin superarlas. Se conoce como densidad energética o densidad calórica a la concentración de energía en una determinada cantidad de alimento. Si la densidad energética de la dieta es baja, los animales responden aumentando la cantidad de alimento que consumen, con lo que mantienen relativamente constante la energía obtenida. La ingesta de alimentos está regulada por el consumo energético total, de modo que la composición nutricional de la dieta debe ser equilibrada en relación con la densidad energética. Hay que tener presente este equilibrio para estar seguros de que cuando el perro o el gato consume la cantidad de alimento necesario para cubrir sus necesidades calóricas, cubre al mismo tiempo todas sus necesidades de otros nutrientes.
Fuente: NUTRICIÓN CANINA Y FELINA , escrito por Linda P. Case,Daniel P. Carey

En condiciones normales, el gato y el perro tendría la capacidad de regular su consumo de energía, aumentándolo o disminuyéndolo en función de sus requerimientos, aunque no la falta de algún nutriente como proteína o vitamina.
Sin embargo, tal como también indican los autores del libro, cuando nuestra mascota lleva una vida sedentaria, sin apenas ejercicio, consumiendo productos de alta palatabilidad y densidad calórica, puede acabar en un sobrepeso.

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