El mecanismo de la termorregulación

Aunque en libros como EL ENCANTADOR DE LOS GATOS leo que un gato soporta con agrado temperaturas de más de 50° grados centígrados, hoy queremos hablar del efecto perjudicial del calor.
Sin embargo, primero creemos que debemos dar unas leves pinceladas para explicar en qué consiste la regulación de la temperatura.

La temperatura interna corporal se equilibra entre la cantidad ganada (fuentes de calor como el sol, el metabolismo interno, ejercicio) y perdida de calor.
¿Y cuál es el mecanismo de termorregulación del gato?
El gato como cualquier otro mamífero mantiene una temperatura corporal estable gracias al hipotálamo. A través de unos receptores térmicos situados en distintos lugares del cuerpo como la piel, el cerebro, la médula... el hipotálamo recibe información que analiza y da respuesta de las acciones a llevar a cabo.
El hipotálamo es el termostato que indica cuál debe ser la temperatura interna, activando medidas para aumentar el calor cuando hace frío o disminuirlo cuando hace calor.
Al mismo tiempo también daría respuesta de conducta, es decir, salir del sol y ponernos a la sombra cuando hace calor, etc.
Cuando un mamífero se calienta demasiado, los centros que controla la temperatura en el hipotálamo exigen una vasodilatación periférica, los vasos sanguíneos en la piel se dilatan y fluye más sangre también a la piel, disminuyendo el calor interno.
Algunos animales tienen glándulas sudoríparas que liberan agua y sales a través de los poros de la superficie de la piel, pero el gato sólo dispone de estas glándulas en las almohadillas de sus patas y en los genitales, de manera que funcionalidad para controlar la temperatura es mínima y se emplea básicamente en el marcaje.
La alternativa para aquellos mamíferos que sudan poco o nada es lamerse la piel o el jadeo.
El jadeo es una respiración rápida y poco profunda que incrementa la pérdida de agua desde el aparato respiratorio. El cuerpo se enfría cuando el agua se evapora desde la cavidad nasal, la boca y la lengua.
La frecuencia respiratoria comienza a aumentar como medida preventiva antes de que se eleve la temperatura rectal, aunque se reduce el volumen respiratorio de intercambio, es decir, en el gato el jadeo es más profundo que en el perro. Esto se debe a que el hipotálamo del gato manda la orden mediante el sistema simpático para que se segregue abundante saliva acuosa que extenderá por su pelo y piel. De esa manera, además de mantener una piel limpia, a través del aseo en los gatos consigue estimular las glándulas de la piel, la ingestión de vitamina D y disminuir la temperatura mediante un proceso de evaporación de la saliva, con el que conseguirá refrescarse.

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